La importancia del juego libre

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La importancia del juego libre

La importancia del juego libre

¿Por qué es tan importante el juego libre?

Hace tiempo vi un documental de un proyecto que apuesta por la difusión de la importancia del juego en la infancia. Os invito a verlo en la página www.imaginelephanst.com. Es lo que me impulsó a escribir este post acerca de la importancia del juego que tantas veces me anda en la cabeza.

Llevo mucho tiempo interesada en el juego infantil, siendo observadora directa y a veces participante, otras veces sólo acompañante.

Mi experiencia como maestra me dice que a muchos educadores/as nos cuesta entender que no es necesario intervenir continuamente en el juego del niño/a. Hay una creencia extendida de que “hay que enseñar a jugar”. Y también está la separación de “juego” y “trabajo”. Para los niños/as esta separación no existe. Los niños/as aprenden a través del juego. No hay más. No estoy diciendo con esto que no se puedan sugerir actividades o se puedan hacer propuestas, por supuesto. Pero en ocasiones nos empeñamos en que nuestros hijos/as jueguen como nosotros queremos y a lo que nosotros queremos.

Muchos adultos hemos aprendido de forma automática que al niño/a hay que capacitarlo mediante clases y formaciones. Ocupar su tiempo con entretenimientos (que en ocasiones no eligen), darle actividades cerradas para que participe en ellas…

Pues bien, no hay nada más capacitante en la edad infantil que el juego. Y con juego me refiero a juego libre, no dirigido. Que jueguen a lo que quieran, que decidan a lo que van a jugar, incluso que fabriquen sus propios materiales de juego, o conviertan unas cosas en otras (son especialistas en hacer esto, y es esa capacidad una de las cosas que me maravilla).

Jugando aprenden a interactuar, a respetarse, aprenden normas, cooperación, trabajo en equipo, habilidades sociales, resolución de problemas, aprenden a reflexionar, a cuestionarse las cosas, a no dar todo por sentado.

Empiezan a descubrir lo que quieren, establecen su primer sistema de preferencias, sus inquietudes, comprenden el mundo, empiezan a digerirlo (el mundo adulto a veces es muy difícil de digerir, también para nosotros). El juego es, además, un instrumento primordial en la construcción de la identidad del niño.

Pero es que también aprenden a calcular medidas, distancias, pesos…eso que a veces tanto nos preocupa como madres y padres, que sepan matemáticas ¡ahí lo tenemos! Saber que una cosa puede o no caber en un espacio porque previamente se ha ensayado colocando y quitando sillas o cajas, calcular la altura de una torre haciendo legos, tener que encajar piezas en un determinado lugar, jugar a comprar y vender en el mercado…todo esto es experimentar con los conceptos matemáticos, manipularlos. El aprendizaje vivencial es el que nunca se olvida. Y curiosamente esto está en nuestra ley de Educación, como dos de los principios metodológicos en educación infantil: manipulación y experimentación y EL JUEGO como base de todo aprendizaje.

Respecto al lenguaje, jugando amplían su vocabulario, se refuerzan estructuras que se están aprendiendo (incluso cuando juegan solos hablando en voz alta), se enriquece el lenguaje en todos sus aspectos. Porque a hablar se aprende hablando. Y en el juego se habla, y mucho.

También el juego es motor de movimiento. Los niños coordinan y afinan sus movimientos y destrezas, su psicomotricidad gruesa, exploran su cuerpo, conocen posibilidades y limitaciones… ¿Qué me decís de jugar a la pelota? ¿Y jugar a los juegos de toda la vida? Pañuelito, pollito inglés, juegos cantados, el teje…Estos juegos siguen gustando igual que antes, lo que pasa es que antes los niños/as no tenían tantos estímulos y obligaciones como tienen ahora.

Si un niño/a va a jugar a lo que quiere (y creo que debe hacerlo mucho) es nuestro deber como educadores proporcionarles un ambiente preparado adecuado. Materiales a su altura, lo más naturales posibles, sin ruidos, luces ni estímulos en exceso. Material desestructurado combinado con algo más estructurado (que ellos desestructurarán) que sea bonito, que esté cuidado. No voy a decir que no usemos cosas de plástico porque por desgracia el plástico nos rodea, pero podemos combinarlo con algunas cosas de madera, por ejemplo, o de tela. Si el niño juega con un material que es irrompible y no le resulta bello, es más difícil que tenga el impulso de cuidarlo. Los materiales de juego se merecen el mismo respeto y cuidado que cualquier otro material. Material rico, variado, para que tenga alternativas. Y mi consejo, no caer en la acumulación de juguetes. El exceso de juguetes provoca desorden (no sólo físico, sino también en la mente del niño), dificultad para colocarlos y por tanto recogerlos de manera adecuada. El niño debe tener opciones limitadas. Libertad y límites. La libertad sin límites es un caos.

No soy buena con los guiones. Se podrían decir más cosas del juego, y más ordenadamente, seguro. El caso es que de las cosas más importantes por las que creo que debe pasar una persona en la vida es por la construcción de su autoestima, su identidad, saber lo que quiere y no y saber defenderlo, y desarrollar habilidades sociales, comprensión y empatía. Todas estas cosas se dan en el juego. Y esto es algo que quería compartir, no quedármelo para mí. Por los niños, que se merecen una infancia plena, y por nosotros, padres y educadores, para que tengamos más conocimientos y herramientas para poder acompañar a nuestros niños como se merecen.

Irene

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