El lenguaje se aprende hablando

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El lenguaje se aprende hablando

El porqué de una inmersión lingüística

Hoy en día la importancia del aprendizaje de una segunda lengua para el ámbito académico y laboral es innegable, y los resultados de los estudios de inmersión lingüística son evidencias más que suficientes, para que queramos que nuestros hijos aprendan un segundo idioma de forma natural.

En mi experiencia personal, tras estar varios años estudiando inglés de forma académica y extracurricular, suponía que estaba preparada para utilizar la lengua extranjera en mi estancia en países anglosajones.

Y la realidad fue muy distinta.

Cuando llegué a Edimburgo por primera vez, me di cuenta de que mi principal dificultad era, además de no poder hablar de forma fluida ya que no había necesitado hacerlo realmente hasta entonces, ser capaz de entender algo de lo que la gente me decía, por lo que entendí que el aprendizaje de un idioma tiene dos caminos, entender y hablar, y que la escritura y la lectura en el proceso comunicativo eran totalmente secundarias. Comencé entonces el verdadero aprendizaje de la lengua inglesa.

El aprendizaje de la lengua extranjera en una inmersión lingüística, es realmente, similar al de la lengua madre, y debe realizarse de la misma forma y en el mismo orden: entendiendo, luego hablando y por último escribiendo y leyendo.

Primero sin conocimiento de que se está aprendiendo. No se comienza el día pensando “hoy voy a aprender inglés”. El aprendizaje va ocurriendo sin que uno se de cuenta. Simplemente con la actividad comunicativa, se van adquiriendo distintas habilidades y la primera es la de contextualizar el idioma. Recuerdo que al montarme la primera vez en el autobús, el conductor me preguntó: single or return? Estuve un rato sin entender lo que el señor me decía, hasta que gesticuló y entendí, ¡que se refería a si quería un billete de ida o de ida y vuelta! A partir de ese día siempre pedía return.

Esta vivencia es similar a la que tienen los niños cuando están empezando a hablar. Un día se dan cuenta que es mejor decir “agua” que señalar un vaso. Reconocen así, que el sistema lingüístico es más eficaz para conseguir algo.  Al comienzo de un programa de inmersión lingüística se desconoce la lengua extranjera y la comunicación se centra más en la comprensión que en los contenidos.

Pero, ¿cómo afectaría esto a nuestros hijos? De una manera muy positiva, ya que el niño o niña reconoce la segunda lengua a través de dos caminos: su propio idioma y el contexto. Esto favorece las relaciones semánticas y el desarrollo cognitivo de los niños.

Segundo, nuestra necesidad de conectar social y afectivamente con las personas, es la parte más importante para el aprendizaje de una lengua. La necesidad de utilizar el idioma para relacionarnos es lo que nos impulsa a usarlo. Al estar en contacto directo con el idioma, la exposición al mismo es mayor y la interiorización del mismo es mucho más efectiva que cuando intentas aprenderlo en un entorno controlado, como es una clase.

En mi caso recuerdo que de forma muy rápida, empecé a repetir y usar palabras que nunca había  usado, así como a utilizar expresiones que hasta entonces desconocía por completo, y que las aprendía escuchando a mis compañeros de piso o de trabajo utilizarlas, y que me salían de forma natural, sin pensarlas. De esta forma también se enriquecía mi vocabulario y conocimiento de la lengua extranjera, algo que había sido muy tedioso para mí durante mis años de estudiante de inglés, y que, sin realmente hacer nada, estaba ocurriendo de forma natural.

En la inmersión real, el lenguaje se aprende de forma natural, porque este aprendizaje forma parte del proceso de comunicación con la otra persona.

 

Triana.

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