¿Con qué edad es mejor empezar el aprendizaje de una segunda lengua?

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¿Con qué edad es mejor empezar el aprendizaje de una segunda lengua?

¿Con qué edad es mejor empezar el aprendizaje de una segunda lengua?

¡Cuanto antes mejor!

Cuando hablo con alguien, ya sea familiar o amigo/a, sobre introducir el inglés como segunda lengua a sus hijos e hijas, normalmente las dudas que me transmiten son las mismas: ¿cómo y cuándo debo hacerlo?

  1. Esta pregunta surge ya que como adultos, entendemos y somos conscientes de la dificultad de la comunicación en una lengua extranjera, y nos da respeto que nuestros hijos e hijas tengan que lidiar con ese impedimento y pasar por ese mal trago. Sobre todo, suele preocuparos que vuestro hijo o hija no vaya a entender a la persona que le habla y se vaya a sentir incómodo/a, y no va a saber cómo afrontar esa dificultad.

Sin embargo, en mi experiencia, puedo contaros que realmente ese proceso no existe en la mente de los niños y niñas, y que la incomodidad e inseguridad que sentimos los adultos cuando tenemos que comunicarnos en una segunda lengua que no dominamos no ocurre en ellos/as.

Una amistad sin idioma

Recuerdo cuando era pequeña que solía ir de camping con mis padres a un pueblecito de Cádiz, donde por esa época veraneaban pocos españoles y la mayoría de personas que allí pasaban las vacaciones eran extranjeros. Tendría entonces unos 9 ó 10 años, una edad que pensamos avanzada, hoy día, para el aprendizaje o interiorización natural de un idioma. No sabía casi nada de inglés, lo típico que se sabía en esa época: los números, colores, decir mi nombre y… para de contar. Ese verano, conocí una niña alemana de mi misma edad. No recuerdo su nombre, ni cómo empezamos a hablar, pero no olvidaré cómo sin que ella hablara español ni yo alemán, nos las ingeniamos para quedar todos los días, y jugar juntas. Incluso nos íbamos a la playa y pasábamos allí la tarde tan alegremente. De alguna manera, éramos capaces de entender sonidos, gestos y demás habilidades comunicativas que los niños y niñas utilizan sin pensar, y así forjamos una amistad que duró todo ese verano.

¿Cómo fue posible?

Los niños/as no piensan en la dificultad idiomática en sí, aun teniendo 9-10 años. No perciben el idioma como lo hacemos los adultos, sino que para ellos es una herramienta más, que no tiene por qué ser la más importante en una conversación.

  1. Otra duda que os surge es la siguiente: si la exposición al segundo idioma no es diaria, la comunicación en inglés no se adquiere de forma bilingüe. Y esa cuestión no es del todo tan blanco o negro.

Una tata bilingüe

Cuando mi mejor amiga me dio la noticia de que iba a ser madre, le pregunté si no le importaba que le hablara a su hija en inglés, y ella me dijo que estaría encantada. Pese a que no nos veíamos diariamente, cada vez que veía a la pequeña me dirigía a ella en inglés, lo cual generaba bastante curiosidad a la gente que nos rodeaba, llegando algunas personas incluso a preguntarme el porqué lo hacía. Desde el principio, los bebés no reconocen los idiomas como parte de un mensaje diferente, sino que los asimilan como la misma lengua, y no es hasta a partir de los 9 meses de edad, que los estudios indican que el niño/a no empieza a ser consciente de la diferencia de sonidos idiomáticos. Conforme la niña fue creciendo y empezó a chapurrear su lengua materna siguió sin dirigirse a mí en ese idioma. Así, cuando quería comunicarse conmigo utilizaba por iniciativa propia señas que le facilitaban la comunicación. A los 3 años de edad, prácticamente dominaba el español, pero para hablar conmigo utilizaba gestos y sonidos inventados que pretendían imitar los que escuchaba. A día de hoy, con 5 años de edad, sigue sin sentirse extraña ante un idioma que no habla, y tiene la capacidad auditiva de escuchar canciones en inglés y reproducirlas de forma increíble. Su nivel de listening es superior, sin haber tenido una exposición directa con el idioma, ni ser consciente de ello. Esto le facilitará en un futuro cercano la adquisición de otras habilidades orales del idioma y otras lenguas, ofreciéndole una ventaja enorme.

Me gustaría transmitiros varias cosas después de compartir con vosotros estas experiencias:

  1. Ese miedo que tenemos los adultos al idioma extranjero no se refleja en los niños y niñas cuando son expuestos a un segundo idioma.
  2. Lo más idóneo para la adquisición natural de una segunda lengua es hacerlo en un contexto libre y de la forma más cercana posible. Prestando especial atención al proceso comunicativo, ya que así es como lo perciben los niños y niñas de todas las edades.
  3. Recomendar la introducción al segundo idioma lo antes posible se debe a que la capacidad de absorción de los niños/as es mucho mayor en edades tempranas, porque no tienen conocimientos preconcebidos ni malos hábitos idiomáticos interiorizados (traducción simultánea).

En mi experiencia como estudiante de inglés, en mi vida en países extranjeros y como profesora y maestra bilingüe he aprendido que el uso y dominio de una lengua va más allá del aprendizaje académico de la misma, y que una comunicación personalizada, cercana y natural, en situaciones reales y cotidianas, permite un aprendizaje del segundo idioma más efectivo.

Triana

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